La inteligencia fracasada – José Antonio Marina

La inteligencia ejecutiva: El camino al Alto Desempeño.

 


El filósofo José Antonio Marina reflexiona en este ensayo sobre el concepto de inteligencia. Una manera de estudiar un fenómeno es el estudio de su ausencia. Así, la estupidez, o los fracasos de la inteligencia como la define el autor, es motivo de reflexión. Se propone una división entre lo que llama inteligencia computacional (o estructural) e inteligencia ejecutiva (o uso de la inteligencia).

En términos convencionales, la persona que dispone de la primera es lo que llamamos una persona inteligente propiamente dicha, mientras que la segunda hace referencia a lo que conocemos como una persona lista. Marina define la inteligencia computacional como la capacidad básica, que es la que se mide con los test de inteligencia, mientras que la inteligencia ejecutiva es la responsable de dirigir la conducta de un individuo. Así, el autor señala que “el gran objetivo de la inteligencia es lo que llamamos la felicidad”. No obstante, en ocasiones, hechos circunstanciales en la vida de las personas pueden limitar los recursos intelectuales, lo que él denomina inteligencia dañada.

Vemos a diario a personas dotadas de una inteligencia computacional elevada, pero muchas veces son incapaces de gestionarla por un déficit de inteligencia ejecutiva. También los hay que gozan de ésta sin sobresalir en la primera. Generalmente, son estos últimos los que obtienen un grado de felicidad mayor, fruto de un esfuerzo y en muchos casos del reconocimiento de éste. En este sentido, se debe conocer a la persona para fortalecer su toma de decisiones y la consecución de logros y resultados, congruentes con sus capacidades y compromisos.

Los fracasos de la inteligencia se pueden estudiar desde diferentes planos. El primero de ellos es el cognitivo, donde se define el error como un fracaso, al mismo tiempo que como una gran oportunidad. Marina dice al respecto que “reconocer la equivocación y aprovecharla es un alarde que ronda la genialidad”. Algunos de los fracasos cognitivos de una persona pueden ser: el prejuicio, la superstición, el dogmatismo y la suma de todos ellos, el fanatismo.

En el plano afectivo, los fracasos se producen por la imposibilidad de reconocer nuestros sentimientos. En este segundo plano el autor distingue la personalidad recibida, condicionada genéticamente, la personalidad aprendida, que es el carácter, y la personalidad escogida, que es la manera de actuar.

Un tercer plano de fracasos es el lingüístico. Algunos ejemplos pueden ser el silencio, la sumisión, los malentendidos y los desprecios, entre otros. Marina diferencia de forma acertada entre fracasos cuando hablamos con alguien y fracasos cuando hablamos con nosotros mismos. El autor se refiere al lenguaje más allá de la simple palabra. Los pensamientos que uno mismo tiene y que se encargan de dirigir su conducta de forma más acertada o menos acertada serán también triunfos o fracasos de la inteligencia, respectivamente. En este ámbito lingüístico, se destaca que el lenguaje puede resultar un fracaso tanto por defecto como por exceso.

Otros fracasos que contempla el autor, son los fracasos de la voluntad y los fracasos en la elección de las metas. En relación al primer grupo, los enemigos de la inteligencia son: indecisión, rutina, inconstancia, tozudez y adicciones. Cabe remarcar el concepto de “posponer algo así como aplazamiento cíclico, consistente precisamente en dejar algo que es necesario hacer para más tarde, ene veces. Este es un claro ejemplo de estupidez o fracaso de la inteligencia presente en muchos ámbitos profesionales que conduce a una falta de eficacia acumulativa.

En cuanto a la elección de las metas los fracasos más frecuentes tienen que ver con: la mala elección de nuestras metas personales y la coordinación entre metas personales y las de otros, lo que nos introduce a lo que el autor denomina como inteligencia compartida.

Un tema de gran interés es el referido a la inteligencia en un plano social, es decir, ya no entendida como una facultad individual sino como la facultad de un grupo. La inteligencia social o del grupo no es la mera suma de las inteligencias individuales sino la sinergia que se crea entre ellas, que puede ser positiva o negativa. Todos conocemos instituciones y empresas que han conseguido muchos triunfos y otros que han fracasado, con base en su inteligencia de grupo.

Pero no sólo las inteligencias individuales afectan a la inteligencia social, sino que también sucede el proceso contrario. En este sentido, Marina apunta que “las sociedades estúpidas son aquellas en que las creencias vigentes, las maneras de resolver conflictos, los sistemas de evaluación y los estilos de vida disminuyen las posibilidades de las inteligencias privadas”. Esta idea es preocupante y deberíamos intentar vacunarnos contra ellas.

La Inteligencia Fracasada o,
Por qué la gente inteligente comete estupideces?
José Antonio Marina

La finalidad es intentar “reducir la vulnerabilidad humana”.
La inteligencia es nuestra salvación, y la estupidez nuestra gran amenaza.

– Cuándo fracasa la inteligencia?

El fracaso de la inteligencia de da cuando es incapaz de ajustarse a la realidad. El gran objetivo de la inteligencia es la felicidad, por eso todos sus fracasos tienen que ver con la desdicha.

Marina hace una distinción entre la inteligencia fracasada y la inteligencia dañada. En ambos casos se llega a penosos resultados, por lo que es difícil distinguirlas.

Capítulo 1: La Inteligencia Malograda
Una persona muy inteligente puede malograr su vida por un comportamiento estúpido

El éxito de la inteligencia está en saber dirigir bien nuestra conducta; tenemos que ser capaces de saber salir bien parados de las situaciones a las que nos enfrentamos. La inteligencia fracasa cuando nos dejamos ir a la deriva.

División en estratos de la inteligencia

-1º Piso: Capacidad intelectual
-2º Piso: Uso que hacemos de la capacidad intelectual

Esto nos lleva a distinguir entre ser inteligente y comportarse inteligentemente. Marina Distingue entre:

-Inteligencia estructural: capacidad básica. Se mide con los test de inteligencia
-Uso de la inteligencia: es la inteligencia en acción. No se mide mediante test.

Inteligencia ejecutiva: su misión es iniciar, dirigir y controlar la inteligencia computacional.

¿Hay una inteligencia triunfante y una inteligencia fracasada?

Para Marina es un claro fracaso de la inteligencia todo aquello que nos impide conseguir la felicidad y, descubre 3 posibles causas de la estupidez:

– Intromisión de modelos mentales inadecuados
– Ineficacia de la inteligencia ejecutiva
– Equivocada jerarquía de los marcos referenciales (escala de valores)

Capítulo 2: Los Fracasos Cognitivos

Error: Grave fracaso de la inteligencia. Reconocer la equivocación y aprovecharla es un alarde de genialidad. También es un fracaso de la inteligencia negar una evidencia.

Prejuicio, superstición, dogmatismo y fanatismo son claros fracasos de la inteligencia. Se deben a una selección de los datos que se da diariamente, por ejemplo al escoger el periódico, no el que sea más objetivo sino el que nos va a dar la razón. Para atender a otros argumentos se requiere valentía.

Prejuicio: Es muy peligroso y lo define como estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe.
Superstición: “La supervivencia de una creencia muerta, desbaratada, injustificable, pero que tratamos al menos de justificar”.
Dogmatismo: “Mantenimiento de una creencia previa”
Fanatismo: Síntesis de todo lo anterior (prejuicio + superstición + dogmatismo). El principio básico del fanatismo es una proposición difícilmente discutible. Es la superstición llevada a la práctica.
Quistes mentales: Manías.

•Creencias tóxicas: Son aquellas conclusiones de gran firmeza que no cuentan con evidencias que las apoyen. Valoran una experiencia centrándose en un detalle específico o generalizando excesivamente.

Credulidad: Es la facilidad excesiva para creer las cosas.

Las personas tenemos capacidad para cambiar las creencias. Marina Distingue entre uso racional e irracional de la inteligencia: El uso racional consiste en buscar evidencias compartidas, ya que eso es imprescindible para convivir.

Capítulo 3: Los Fracasos Afectivos

Habla de las emociones, que las equipara a la pasión ciega, y señala que no son la principal causa de los fracasos de la inteligencia. La causa de los fracasos afectivos es la dificultad en reconocer lo que sentimos.

Sentimientos: Mensajes cifrados
Furia: Locura breve
Amor: Locura breve

Hipocondría: Fondo de la irracionalidad enquistado en una personalidad normal.

Marina Distingue entre sentimientos inteligentes y sentimientos estúpidos y señala que las emociones se vuelven irracionales cuando se adueñan de toda la mente humana. Las diferentes experiencias afectivas se organizan en:

Impulsos: Deseos, necesidades, tendencias
Sentimientos: Alegría, calma, miedo, furia, tristeza, decepción, frustración, desesperación…
Apegos: Relaciones psicológicas que enlazan profundamente al sujeto con otra persona. No tienen que ver con el amor ni con la felicidad.

Confusión de los afectos: Es otro gran fracaso de la inteligencia.

Más fracasos de la inteligencia:

Envidia: “Estilo afectivo intrigante”, manifestación de carencia.
Celos: Muy relacionados con la envidia. Una persona es celosa por amor propio.
Resentimiento: Negarse a olvidar un daño.

Marina pretende ayudarnos a conseguir una personalidad inteligente y hace una distinción:

Personalidad recibida: está genéticamente condicionada. Nos hace propensos a la felicidad o a la desdicha. Personalidad Recibida = Inteligencia Básica + Temperamento + Sexo
Personalidad aprendida: carácter
Personalidad elegida: “Modo como una persona concreta en una situación concreta se enfrenta o acepta su carácter”. Personalidad elegida = Carácter + Planes de Vida + Comportamiento

Capítulo 4: Los Lenguajes Fracasados

Vivimos con y entre palabras, por eso necesitamos purificar el intercambio de palabras. En este capítulo Marina nos hace reflexionar sobre: “Impedir que el lenguaje se convierta en un arma letal de destrucción doméstica”

El 80% de las mujeres se quejan de que sus maridos no hablan lo suficiente, y es que hombres y mujeres hablan y escuchan de diferentes formas. Esto es ejemplo del lenguaje fracasado que da lugar a muchos malentendidos y que envenena la vida de muchas personas.

Muchas personas tienen dificultades para reconocer y expresar sus sentimientos: si no nos detenemos a analizar nuestros sentimientos, no podremos analizar nuestra vida consciente. Pero no hay que pecar ni por exceso ni por defecto en lo que se refiere a nuestro análisis introspectivo. Hay que evitar el estar analizándose continuamente.

Inventario de fracasos en las relaciones íntimas:

-Nuestra habla interior fracasa cuando no es capaz de dirigir la conducta.

-Somos comentaristas de nosotros mismos, y estos comentarios a veces nos destruyen y a veces nos animan.

Las incomunicaciones más dolorosas se dan debido a 3 factores:

Silencio: das cosas por obvias, no te apetece hablar.
Sumisión: aceptar cosas por no armar jaleo.
Malentendidos: no siempre interpretamos lo que oímos porque influyen factores como el contexto, la intención y el retintín.

A veces las conversaciones se nos van de las manos y adquieren unas consecuencias que no deseábamos. Otro fracaso en el lenguaje es producido por las distintas expectativas respecto a la conversación, lo que suele producir desajustes graves.

Una vez más la inteligencia fracasa cuando:

 Adquiere sentimientos tóxicos (inteligencia computacional)
 La inteligencia ejecutiva adopta malos criterios (comprender a otra persona)
 La inteligencia ejecutiva es incapaz de dirigir la inteligencia computacional.

Capítulo 5: El Fracaso De La Voluntad

Voluntad = “El yo ejecutivo”

La voluntad es la motivación inteligentemente dirigida. Ella se encarga de introducir cierto orden en las voces discordantes que nos invaden frecuentemente. Es la sede de la libertad porque media entre el deseo y la acción y ayuda a tomar decisiones. Es la que nos permite liberarnos de las coerciones.

Marina dice que hay que tener atención con eso de “posponer”, es decir, “dejar algo para mañana. Pero es más que eso, es abandono. El que pospone, toma la decisión de hacer una cosa mañana, decisión que será aplazada con la misma resolución al día siguiente. Tiene una gran fuerza de voluntad para actuar en el futuro, pero una débil voluntad para el presente. Él mismo se da argumentos muy convincentes que le aconsejan aplazar la decisión.”

Indecisión: Suele derivar de un estilo acobardado que teme equivocarse o que teme la novedad. Prefiere lo malo conocido a lo bueno por conocer.

Rutina: No hay que caer en la rutina porque no todo lo que funciona en un momento dado funcionará siempre.

Inconstancia: Está muy unida a la in-capacidad de soportar el esfuerzo.

Obcecación o tozudez: Claro fracaso de la inteligencia.

Adicciones: La gente tiene derecho a morirse de lo que quiera, pero quien es adicto pierde su libertad, así que no me puedo fiar de él.

Capítulo 6: La Elección De Metas

Tenemos que organizar planes de vida y de eso depende en gran medida nuestros éxitos o fracasos vitales. La elección de las metas es una de las más delicadas operaciones de la inteligencia, y muchos fracasos llegan porque las metas que emprendemos son imposibles en sí mismas o para nosotros.

El problema de coordinar metas con otras personas es difícil y eso causa frustraciones. Un buen ejemplo lo tenemos en las relaciones de pareja y en las relaciones familiares. El miedo a un fracaso en las relaciones de pareja hace que cada uno de los miembros invierta poco en ella.

Hay 3 casos de fracasos provocados por el contenido de las metas:

-“He elegido mal mi meta”: Era imposible, contradictoria
-“No coordino mis metas con las impuestas por la sociedad”: Individualismo insolidario
-“No he sabido coordinar mis metas con las de otra persona”: Relaciones fracasadas

Capítulo 7: Sociedades Inteligentes Y Sociedades Estúpidas

Inteligencia social: Hasta ahora se ha tratado la inteligencia como una facultad personal. La inteligencia social es aquella que emerge de los grupos, asociaciones o sociedades, la que surge de las relaciones sociales. Cada uno tiene su inteligencia individual, pero esta se desarrolla en un concepto social que favorece o frena su despliegue.

Inteligencia potencial: Se convierte en energía afectiva al pasar por el contexto social.

Sociedades inteligentes y sociedades estúpidas:

-Las agrupaciones inteligentes captan mejor la información, se ajustan a la realidad y perciben antes los problemas. Inventan soluciones eficaces y las ponen en práctica.

-Las agrupaciones estúpidas crean problemas que no saben resolver. Viven entre irritabilidad y desconcierto.

¿Cómo sabemos que fracasa una sociedad?

Cuando las creencias vigentes, los modos de resolver conflictos, los sistemas de evaluación y los modos de vida disminuyen las posibilidades de las inteligencias privadas.

Inteligencia compartida: aumenta las capacidades de todos.

Bondad: es la gran creación de la inteligencia. Una persona es buena cuando sabe cuál es la mejor solución para un problema que afecta a una comunidad y la pone en práctica.

La inteligencia fracasa cognitivamente cuando mantiene creencias privadas: prejuicios, supersticiones, dogmatismos y fanatismos.
La inteligencia fracasa afectivamente cuando la agresividad, la envidia, la impotencia y la soberbia desvían del buen camino a las sociedades.
La inteligencia fracasa desde un punto de vista operativo cuando la inteligencia social se equivoca en las metas.

Epílogo: elogio de la inteligencia triunfante

“La inteligencia fracasada pare dos terribles hijas: la desdicha y la maldad, que añade desgracia a la desgracia. Son nuestras dos grandes derrotas, cada cual con sus ramificaciones: fanatismo, insensibilidad, desamor, violencia, rapacidad, odio, afán de poder, miedo…”

Marina dice que sabio no es quien sabe muchas cosas, sino el que actúa sabiamente. La inteligencia triunfante es, pues, la que inventa lo valioso en nuestra vida privada o pública.

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