EL CEREBRO Y LA EMPRESA EXITOSA

El cerebro y la empresa exitosa*
Introducción

¿Qué diferencia a una organización o empresa exitosa de otra que no lo es?, ¿qué genera ese “plus” de ventaja entre las primeras y las demás?, ¿qué lleva a una empresa a ser excelente?, ¿por qué mientras unas organizaciones salen airosas de sus reingenierías, gestión total de calidad o sistemas de mejora continua, otras no logran cosechar frutos de tales aplicaciones?, ¿por qué les resulta difícil a tantas empresas utilizar eficazmente el trabajo en equipo?, ¿por qué empresas que llevan varios años teniendo éxito, de pronto, fracasan?, ¿por qué algunas empresas se recuperan de grandes “fracasos” mientras que otras caen en picada?

Esa diferencia, ese factor que marca el “plus” está en la mente de los individuos, y mucho más si se potencian dichas capacidades a través de la sinergia del trabajo en equipo. Hoy las empresas exitosas a nivel mundial, aquellas que son portada de las revistas de negocios por sus triunfos tecnológicos, comerciales y financieros, son aquellas que concentran sus energías en pos de:

 Atraer y retener talento
 Abordar la falta de fidelidad de la plantilla
 Crear comunidades que aprendan
 Obtener compromiso
 Incorporar a los trabajadores al modelo empresarial
 Crear una cultura de cumplimiento de las obligaciones
 Hacer que las personas sean más responsables de los resultados
 Construir una comunidad a través de equipos que funcionen

Las empresas que realizan dichas prácticas se encuentran en la vanguardia de la revolución del pensamiento. En un entorno que es global, complejo y competitivo, las organizaciones que toman conciencia de la importancia que los recursos humanos tienen como clave del éxito a largo plazo son aquellas que lograrán una fuerte ventaja competitiva.

Imagine que su empresa tiene un ordenador capaz de recibir y transmitir información a través de diversos conectores de entrada y salida, visuales, auditivos y táctiles. Tiene una capacidad ilimitada de memoria y cuenta con redundancias incorporadas para asegurarse de que nunca se pierden datos esenciales. ¿Cuánto valdría este ordenador si pudiese emplear esta combinación de aparatos de entrada y capacidad de almacenamiento para ampliar continuamente su base de datos de conocimiento? ¿Cuánto valdría ese ordenador si pudiese emplear el conocimiento obtenido con la experiencia para reprogramarse, de modo que cada vez fuese menos probable que los errores se repitiesen? ¿Cuánto valdría ese ordenador si tuviese la capacidad de programar a otros ordenadores de modo que también ellos aprendiesen de la experiencia? ¿Cuánto valdría ese ordenador para su empresa? ¿Millones? ¿Miles de millones?

Pues bien, es su cerebro ese ordenador que vale miles de millones. Numerosas investigaciones han puesto en evidencia que las capacidades del cerebro están subutilizadas, siendo posible obtener mejoras espectaculares producto de utilizar más plenamente las capacidades ya instaladas en nuestro cerebro.

Imagine que su empresa tuviese activos valorados en miles de millones y descubriese que sólo estaba empleando el 1% de esa capacidad, ¿se preocuparía? Si la eficiencia de ese activo se multiplicase por diez, ¿qué valor añadiría esa mejora a la rentabilidad de su empresa?

Las máquinas, procesamientos, productos y servicios son diseñadas por seres humanos, o mejor aún por sus mentes, lo cual implica todo ese profundo entramado cerebral. Luego, utilizar de la mejor manera esas máquinas, gestionar óptimamente los procesos, y producir productos y servicios de calidad de manera eficaz y eficiente, implica una plena utilización de las capacidades cerebrales.

Es aquí en donde se ven las diferencias entre unas empresas y otras. Es en ello donde se diferencia a las empresas tradicionales, donde se contratan las manos de los obreros y no sus cerebros; pues estos deben ser dejarlos al ingresar a la empresa, de aquellas otras altamente competitivas donde el trabajador ingresa a su lugar de trabajo haciendo uso de todas sus capacidades y potencialidades.

La experiencia nos pone constantemente de manifiesto que las empresas dedican aproximadamente entre el 25 y el 30% de sus recursos a trabajar en sus problemas, a corregir los errores en reiteradas ocasiones y, en los peores casos, a tirarlo todo por la borda y volver a empezar desde cero. ¿Qué ocurriría si el trabajo creativo de una empresa se pudiese combinar para desarrollar maneras de eliminar estos derroches de capacidad y para aplicar esa capacidad a nuevas oportunidades de mercado? ¿Qué efecto tendría eso sobre la necesidad de reestructurar la empresa?

La implacable competencia desatada por la creciente lucha para conseguir participación en el mercado, significa que las empresas se encuentran sometidas a una presión incesante para reducir los precios a la vez que mejoran la calidad del producto y el servicio. Como consecuencia, el consumidor tiene mayor capacidad de elección que nunca a la hora de seleccionar un producto en canales universales de distribución. La necesidad de seguir siendo competitivo en el mercado ha generado una oleada de reestructuraciones, reducciones de plantillas y recortes de costes, pero creemos que el aprovechamiento al máximo del capital intelectual ofrece una alternativa a la reducción de plantillas. En el futuro, seguir siendo competitivo dependerá de la inversión realizada en el desarrollo de las capacidades del cerebro.

La reducción de plantillas suele tener como resultado una pequeña reducción del volumen de trabajo y una gran reducción en la plantilla de trabajadores. Los empleados que conservan su puesto tienen que hacer más trabajo y suelen estar demasiado ocupados con sus tareas como para poder mejorar lo que están haciendo.

Otro problema derivado de la reducción de plantillas es que los supervivientes suelen estar menos predispuestos a correr riesgos. Después de haber escapado del hacha, por el momento, lo último que quieren es llamar la atención o correr el riesgo. Tienen miedo de generar ideas nuevas, porque se les podría ridiculizar, o podrían ser consideradas como poco prácticas o, lo que es peor, las ideas podrían fracasar. Creen que una persona que no dé la impresión de estar muy ocupada puede ser la destinataria de trabajo adicional o la elegida en la siguiente ronda de despidos.
En realidad, para ser creativo es necesario disponer de tiempo para pensar, que es y como el cerebro incuba-genera respuestas creativas.

Las actuales prácticas empresariales no se basan en el conocimiento que tenemos de la forma en que el cerebro procesa la información. En la mayoría de los casos, las personas trabajan sin utilizar de la mejor manera posible su inteligencia natural. De hecho, las estructuras y políticas organizativas suelen oponerse a los principios rectores del cerebro. Por ejemplo:

 Los equipos de gestión no establecen un objetivo o visión claro.
 Los ejecutivos no quieren recibir “malas noticias” o se aíslan de ellas.
 Los equipos de trabajo carecen de equilibrio entre cualidades y experiencias técnicas y de relación personal.
 No se comunica la información a las personas que más la necesitan.

Las empresas que aplican los principios rectores del cerebro a su gestión, aseguran una sólida ventaja competitiva. La plantilla estará centrada en una misión común, estará entusiasmada por el objetivo al que se dirigen y todos los trabajadores aprenderán constantemente unos de otros. De esta forma, seguirán generando el capital intelectual, base para mejoras constantes.

Principios rectores del cerebro

A pesar de su gran complejidad, el cerebro se rige fundamentalmente por los siete principios rectores que se describen a continuación.

– El cerebro consigue la sinergia de la información, así que uno más uno es más que dos.

Esto significa que una idea lleva a otra, la cual a su vez conduce a una tercera, etc. Cuando el cerebro está pensando y aprendiendo activamente, cada neurona desarrolla más conexiones para comunicarse con las demás. Este proceso crea un bio-ordenador sofisticado y complejo. Lo que pensamos, la manera en que pensamos y la forma en que pensamos cambia materialmente la estructura biológica de nuestro cerebro. Así, la capacidad del cerebro para sintetizar información nueva con la existente, explica la aceleración de la innovación, en todos los órdenes.

Dentro de esta sinergia pueden tener lugar un proceso negativo o bien positivo. En el caso negativo: Basura entra – basura crece. En este caso, nuestro cerebro genera un vertedero de basura. Toda la nueva basura que entra se incorpora y el vertedero crece de forma exponencial. La estupidez, la ineficiencia y la confusión, generan más de lo mismo.
Ese pensamiento se vuelve “común”, hasta que impregna a toda la organización, haciendo que su energía creativa se disperse, contamine y en algún momento intoxique – incluso – a las mentes más destacadas.

Lo contrario es: Bueno entra – bueno crece/sale. Lo mismo que la sinergia del cerebro puede ser destructiva cuando se alimenta de pensamientos estúpidos, puede ser radiante cuando se le proporcionan insumos de alta calidad.
Una persona cuyo cerebro esté generando pensamientos inteligentes-creativos, estará utilizando el “pensamiento radiante”, pues al igual que el sol, irradia luz en todas direcciones. Esto significa que además de funcionar en forma auto-limitante, el cerebro puede ser generativo y auto-constructivo.

Es fundamental ser consciente que poseemos el control de la información que introducimos en nuestro cerebro, de tal forma podamos generar pensamientos inteligentes o estúpidos, dependiendo de lo que diariamente integremos a nuestro cerebro.

– El cerebro es un mecanismo impulsado por el éxito.

Cuando una persona se fija un objetivo y tiene la firme decisión de llegar al mismo, el cerebro orienta los procesos mentales inconscientemente, en una dirección orientada a la consecución del mismo. Cuanto más preciso y coherentemente esté definido su objetivo, más fácil le resultará a su cerebro desarrollar una estrategia eficaz (Funciones Ejecutivas). Por ello es básico describir el resultado deseado con claridad y precisión; con posterioridad recurriremos al mismo para medir los progresos logrados y la congruencia del mismo en las circunstancias.

Para ello poner por escrito un objetivo, aclara y refuerza el mensaje. Sin este énfasis, los criterios de éxito pueden quedar distorsionados. Este principio rector del cerebro también explica la importancia de tener claramente definidas las exigencias del cliente. En las empresas que han implementado el modelo de Calidad Total y definieron con precisión las exigencias de los clientes, obtienen – de manera constante – mejores resultados que aquellas que tienen una definición ambigua o confusa de sus objetivos y las respectivas exigencias de sus clientes.

– El cerebro tiene la capacidad de imitar perfectamente las acciones.

El cerebro también aprende imitando a otras personas con gran pericia (Neuronas Espejo). El estudio y emulación del trabajo de otros, le ayuda a mejorar las propias cualidades. Tratar de aprender sin aprovechar las ventajas de este principio del cerebro, es contraproducente. Nuestro cerebro copia comportamientos, de manera consciente e inconsciente por ello, debemos seleccionar cuidadosamente lo que hemos decidido replicar, a efecto de evitar la incorporación de comportamientos inadecuados o ineficientes.

Conformar grupos o equipos de trabajo con actitudes positivas, ayuda a generar más fuerza, no sólo por la sinergia sino también por la imitación de comportamientos ejemplares. No se debe olvidar que el individuo medio tiende a comportarse conformándose a la actitud de la mayoría. Por ello, es fundamental monitorear – en forma permanente – las actitudes y conductas de los individuos d alta influencia en las diversas áreas de la organización.

– El cerebro ansía la plenitud; necesita rellenar los espacios en blanco.

Cuando al cerebro se le da información incompleta, él tratará – de alguna forma – de rellenar los espacios en blanco. Por ello, cuando se genera ansiedad respecto a lo que puede suceder, se invierte una gran cantidad de tiempo por parte de los empleados, intercambiando conjeturas la en búsqueda de información que confirme o desmienta rumores.
Cuando los empleados oyen – crean rumores sobre un importante cambio organizacional, sus cerebros ansían saber lo que puede suceder y, ante la falta de objetivos, medios y resultados, construirán sus propias historias y desenlaces.

– El cerebro busca constantemente nuevos conocimientos e información.

Al igual que acontece con nuestro cuerpo, el cerebro requiere de ejercicio constante para mantenerse sano y en forma. El cerebro se vuelve más confiable y versátil mediante la actualización del conocimiento existente y la incorporación de nueva información. Un atleta de Alta Rendimiento, cuanto más ejercite su cerebro, más fácil le resultará realizar tareas complejas. Cuanto más conocimiento e información nueva procese el cerebro, más fácil le resultará aprender y dominar nuevos procesos. Cuando se alimenta al cerebro con información relevante-de alta calidad, él se mantendrá en forma y al máximo de sus capacidades.

Al añadir constantemente nueva información, las dendritas crecerán y formarán nuevas sinapsis que enriquecerán el cableado cerebral. El cerebro “disecado” (rutinizado, mecanizado y alimentado con información “Chatarra”), se vuelve débil, perezoso y pierde sus ventajas distintivas.

Los investigadores han descubierto que no existen impedimentos a aprender nuevas cosas con el paso del tiempo. Para beneficiarse del aprendizaje, no es necesario que la nueva información tenga relación con algo que le resulte familiar. De hecho, aprender algo sobre una materia totalmente diferente a la base personal de conocimiento, es una forma excelente de estimular la creatividad. Por ejemplo, si está especializado en finanzas, aprender cosas sobre el área de marketing de su empresa, mejorará su visión global; ampliará sus perspectivas y proporcionará su cerebro podrá realizar análisis integrales, vinculando la información de marketing con la de finanzas.

Esto forma “nuevas conexiones” en el cerebro; nuevas asociaciones de información que enriquecen ideas e iniciativas.

– El cerebro es tenaz.

Una de las características más importantes del cerebro es su capacidad para persistir, para seguir esforzándose, cuando las circunstancias así lo recomienden. El cerebro, utilizando sus capacidades de sinergia y creatividad, seguirá generando ideas y planes para avanzar y conseguir los objetivos asumidos como válidos-legítimos

– Conclusión

Muchas empresas disponen de numerosas super computadoras, las cuales no han reconocido como tales, razón por la cual generan resultados inferiores a los que potencialmente podrían obtener.

Mejorar: La comunicación, la motivación, la capacitación y el entrenamiento del personal, genera una visión-cultura de excelencia, generando un mayor grado de participación, creatividad y compromiso con la empresa.

Utilizar plenamente las capacidades cerebrales de todos los integrantes de la empresa es la nueva consigna. En un mundo intensamente competitivo, sólo lograrán triunfar aquellos que tomen conciencia de este desafío y modifiquen aquellos paradigmas que dejaron de ser útiles para entrar de lleno a la era de la NEUROGESTIÓN.

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* Proporcionado por Mauricio Lefcovich

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